En el mundo de hoy la violencia crece y se expande a todos los campos, generando un clima de miedo, incertidumbre, asfixia y cerrazón. No se trata sólo de la violencia física de la guerra y de la criminalidad; existen muchas otras formas de violencia dentro y fuera de nosotros ( económica, racial, religiosa, psicológica, sexual…). Cada vez se hace más evidente la necesidad de otra actitud.
La no-violencia no es pacifismo pasivo ni resignación. Es una filosofía de vida que sólo tiene sentido si de la actitud se pasa a la acción y, desde siempre, se ha inspirado en profundas convicciones morales y religiosas. Hoy se representa la única respuesta coherente a la espiral de violencia que nos rodea. Nuestro futuro depende de lo que hoy elijamos.martes, 25 de noviembre de 2008
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